Un encuentro sencillo en un parque de Japón, una invitación cercana, Batres tranquilo por primera vez ante alguien nuevo, y una conversación que convirtió la tarde en una amistad de las que uno desea conservar con los años.
Un jardín escondido en Karuizawa, música española, castañuelas y un mantón negro entre árboles y silencio. Una experiencia flamenca imposible de olvidar en Japón.
Un concierto en el Yamaha Hall de Ginza terminó convirtiéndose en mucho más que música: una chaqueta de kimono, encuentros humanos, arte, sensibilidad y la sensación inesperada de sentirse acompañado en Japón.
🇪🇸 ESPAÑOL Hoy ha sido uno de esos días que se quedan dentro. He tenido la suerte de subirme al escenario del tablao Alhambra, en Nishinipori, en Tokio. Un lugar que ya de por sí tiene algo especial, pero que hoy estaba lleno de verdad. Antes incluso de empezar el espectáculo, ya había pasado algo que me tocó el corazón. En la puerta del tablao me encontré con Sinchan, un gran amigo que viene desde Matsuzakicho, en Shizuoka. Un sitio que está lejos, muy lejos, y no me esper
Una semana de clases en la que algo empezó a abrirse: abanico, mantón, sombrero y castañuelas comenzaron a entrar en el aprendizaje de forma natural. Más que una crónica de lo hecho, este texto recoge lo vivido en clase y el camino interior que también se despierta al enseñar flamenco.
Hay felicidades que no hacen ruido. Se sirven en un plato caliente y se sientan a la mesa. Desayunar junto a mi hijo. Prepararle el desayuno sin prisas. Pensar la cena mientras él juega, mientras la casa respira tranquila. Cocinar no es solo cocinar. Es cuidar el tiempo del otro. Es decir “estoy aquí” sin palabras. Y entonces, en mitad de algo cotidiano, llega esa frase pequeña que lo coloca todo en su sitio: “Papá, me encanta tu comida.” No es una crítica gastronómica. Es un
La semana pasada sonó el teléfono y, con él, el temblor de dos mundos. TBS TV quería que colaborara en uno de sus programas. La noticia llegó como una palmera de jaleo: luminosa, inesperada, bonita. Pero detrás de la alegría apareció ese pellizco antiguo… ese que nace cuando una parte de Japón mira al flamenco sin entender su raíz. Hace muchos años viví una experiencia que dejó cicatriz. Una de esas cosas que no marcan el cuerpo, pero sí la manera en que uno se ofrece al mund
Estos días no han sido solo cumpleaños. Han sido abrazo, altar y compás. Desde que empezó la semana, algo se fue llenando por dentro. Un rumor de pasos, de flores, de vasos con mensaje, de dulces con alma. Y no es por los regalos, es por lo que vibra en cada gesto. Cada vez que una alumna entraba al estudio con una sonrisa y un “feliz cumpleaños”, el día se abría como un abanico. Me he sentido querido, de verdad. Rodeado de tantas personas que, sin tener que hacerlo, me han r