Una clase de sevillanas termina convirtiéndose en una reflexión sobre enseñar y aprender. Porque mientras un maestro intenta explicar el flamenco, sus alumnas también le enseñan a mirar su propio baile de otra manera.
Mi alegría en clase es sincera. Pero también hay una vida fuera del estudio: mi hijo, mi familia lejos y momentos en los que una pregunta sencilla significa mucho.
Silvia quería bailar como su tío Beni cuando era niña. Muchos años después, ambos volvieron a encontrarse en Córdoba no como maestro y alumna, sino como dos artistas creando juntos.