Cuando el flamenco empieza a salir de dentro (Nihongo mo arimasu) Hoy no fue una clase cualquiera. No porque saliera todo perfecto —que no salió—, sino porque pasó algo más importante: empezó a aparecer algo que no se puede enseñar directamente. Al principio, el ambiente era tranquilo. Domingo. Cuerpos un poco lentos, caras todavía medio dormidas. Pero poco a poco, entre risas, errores y repeticiones… algo cambió. No estábamos solo aprendiendo sevillanas. Estábamos empezando