Mi alegría en clase es sincera. Pero también hay una vida fuera del estudio: mi hijo, mi familia lejos y momentos en los que una pregunta sencilla significa mucho.
De aquel primer abrazo en Japón a nuestro reencuentro en Córdoba Hay personas que llegan a nuestra vida de una manera tan inesperada que, cuando pasan los años y miramos hacia atrás, cuesta creer que todo comenzara casi por casualidad. Esta historia empezó hace años, cuando recibí el mensaje de un padre al que no conocía. Me explicaba que su hija pequeña, Irene, era una enamorada del baile flamenco. Con motivo de su comunión, su familia iba a regalarle un viaje a Japón y uno